
Llevo algunos días en cama, enfermo de tristeza, melancolía o estrés. No alcanzo a percibir la causa. Infiltrándome en el cyberespacio y entregándome al deseo mundano de exponer tus partes nobles en la web: tus ideas, tu alma, tu imagen...
No sé si debo liberarme y pisar el mundo terrestre, seguir tratando de respirar en medio de la nada; enrutinarme en un montón de cotidianidades y lamentarme por la humillación del ego. Tal vez este mundo virtual (nuevo, paralelo y manipulable), es dónde mi realidad se siente más cómoda, quién sabe si es o no es cierta, más que yo mismo.
Sin embargo, me preparo para el regreso triunfal al espacio de los vivos , de los que son, de los que están, pero tamién se van... He decidido que la realidad no superará mis fantasías y que no dejaré la ansiada hiperrealidad ni aunque tenga que pisar tierra firme. Desde hoy mi vida será como yo la anhelo.

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