viernes, 10 de julio de 2009

Los porqués del amor


¿Será el amor verdadero?
Aquel que con su sombra ilumina tu andar,
El que golpea tu vientre y te hace respirar,
Ése que escupe a tus pies y te ordena levantar,
Que te quita el sueño y no te deja despertar.

¿Acaso el amor el duele?
Si de amor he de fallecer quiero morir tres veces,
Asesino corazón de quien masacra mis pensamientos,
Tortura inhumana que desgarra almas intolerantes,
Partiendo en pedazos sentimientos tal vez impropios.

¿Amor inmortal o fugaz?
Enigma castrante al pensarlo perdido,
Deseo enterrado el decreto fallido,
Azar conveniente al ego esperanzado,
Prisión inherente al juicio concretado.

¿Absurdamente es el amor irrepetible?
Tan vil y humilde que no vuelve jamás,
Perpetuo y fiel a un solo dueño,
Indagando besos confundidos en más,
Hallando veneno que revive el sueño.

El amor no tiene porqués, sólo se ama si razón.

Rubén Egeo
julio, 2009

viernes, 3 de julio de 2009

UN SÓLO DÍA




Una mentira tan cierta como el viento iracundo golpeando mi nuca
Una verdad tan intensa como una cascada sedienta en el desierto
Un amor tan nuevo, tan fuerte, tan efímero, tan mío

Emociones Impuras, sentimientos prohibidos, catarsis reprimida, llanto seco
Fobias temidas, deseos incontrolados, éxtasis encarcelado, pasión liberada

Te busco y no te encuentro, te pienso y no te vas
No sé quién eres, dudo de tu estar, creo en tus falacias, me colma tu existir

Sólo una vez te vi, por un momento te oí, casi te olí, y poco te sentí
Con eso bastó para que llenaras mis días
Con eso valió para que marcaras mi vida
Con eso bastó para dejarme una herida

Tu recuerdo me ríe, tu lejanía me llora, tu esencia me ama, tu verdad me escupe

Mientras la embriaguez de tus caricias erotizaba mi alma
La confusión de tu sonrisa aumentaba mis ganas

Mientras las ansias de tus dedos se encontraban mi sexo
La evasión de tu mirada drogaba mis fantasías

No advertí el sabor de tu partida, menos, el porqué de aquella huída

Hoy quisiera palpar la textura de tu culpa
Hoy quisiera aspirar el aroma de tus miedos
Hoy quisiera saber que te veré algún día

También quisiera robarte, aunque sea por un día
Pero voy a extrañarte por toda la vida.

Rubén Egeo

CRÓNOCA EN DIEZ PASOS DE UN ENCUENTRO DE SEXO CASUAL


















1.- La pasión descomunal, alteraba mi cuerpo aprisionado.

2.- La atracción prohibida, liberada mis oscuras tentaciones.

3.- La razón perdida, erizaba mi sexo juzgado.

4.- El voyeurismo casual, callaba mis dignas exhibiciones.

5.- El deseo carnal, enterraba los gritos acusadores.

6.- El valor hostil, descaraba el instinto agonizante.

7.- Lo extraño de su tacto, me parecía conocido.

8.- Lo ajeno de su yugo, me convertía en su amante.

9.- Un encuentro lujurioso que enajenaba la paranoia del deseo.

10.- Un éxtasis climático que acompañaba al orgasmo callejero.


Por: Rubén Egeo

sábado, 27 de junio de 2009

EL LLANTO DE LA LUNA




Escucho el canto temeroso del viento mientras mi amargura ya no se contiene.
El aire que exhalan mis recuerdos golpea mi alma con su olor a soledad.
La tristeza que me embarga camina sobre la arena, hoy que nada la detiene.
Mis ojos gritan al unísono del mar ¡llevadme!, más lejos que tu profundidad.

Así expresó la poetiza el momento más crucial de su vida. Con pluma y papel en mano avanzaba de frente, luchando contra sus pensamientos. No quería recordar más el dolor de la ausencia, el sabor del arrebatamiento del corazón, ni la vehemencia del llanto.
La decisión tornaba hacia el sufrimiento de su existencia: cuando la pérdida del hombre amado le marcó un luto eterno, que desgarraba su garganta y vaciaba sus entrañas. Entonces, ahora la muerte la invitaba a buscar el ansiado reencuentro. Ella, la poetiza, sólo tenía que seguir el camino que la liberaría en el mar.

Mis pies mojados sienten el brío helado de mi destino ante la reflexión de mis pasos.
Mi valentía, temblorosa observa un halo de luz que ilumina mi rostro agachado.
Despacio, dirijo la barba al cielo, sin más reacción que el asombro de mis brazos.
Su imagen se plasma en mi mente con palabras que alguna vez él había pronunciado.

Pobre mujer de letras. Estaba decidida a buscar el camino hacia el hombre que la amó algún día, aunque seguramente el suicidio la conduciría al bajo astral. El miedo la atormentaba, pero al sentir la luz de la luna recordó lo que él había prometido: “Ni el tiempo, ni la distancia; ni el mar, ni el universo. Nada podrá alejarnos mientras tu corazón no desista y estés decidida a seguir con la frente en alto. Cuando desesperes en el vacío de la tristeza, vuelve la mirada a la luna. Sólo así descubrirás la calma, encontrarás la paz y te besaré en silencio”.

Luna encandecida que con sus rayos consuela el recuerdo perpetuo de sus caricias.
Plata enfurecido ante lo desconocido, rojo apasionado sobre mis sentidos.
Una lágrima del cielo cae en mis labios, un gris sombrío pinta ahora mis pupilas
Una tormenta de lágrimas lunares confunde mi cuerpo con mis negros vestidos.

La niña hermosa lloraba junto con su querido. Imploraba perdón, culpaba su acción, porque no deseaba que su hombre llorara decepcionado, por su debilidad.
Arrojó el cuaderno sobre la arena y corrió apresurada lejos de la playa.
Se dice que después de esa lunada, la poetiza paseaba con ropas blancas y una sonrisa iluminada. Que todas las noches regresaba a charlar con la luna, hasta que en la vejes se le encontró tumbada, con los pies mojados a la orilla del mar y una expresión de paz que colmaba su existir.

Por: Rubén Egeo.

INFECTADO POR LA ENFERMEDAD DEL CYBER ESPACIO


Llevo algunos días en cama, enfermo de tristeza, melancolía o estrés. No alcanzo a percibir la causa. Infiltrándome en el cyberespacio y entregándome al deseo mundano de exponer tus partes nobles en la web: tus ideas, tu alma, tu imagen...

No sé si debo liberarme y pisar el mundo terrestre, seguir tratando de respirar en medio de la nada; enrutinarme en un montón de cotidianidades y lamentarme por la humillación del ego. Tal vez este mundo virtual (nuevo, paralelo y manipulable), es dónde mi realidad se siente más cómoda, quién sabe si es o no es cierta, más que yo mismo.

Sin embargo, me preparo para el regreso triunfal al espacio de los vivos , de los que son, de los que están, pero tamién se van... He decidido que la realidad no superará mis fantasías y que no dejaré la ansiada hiperrealidad ni aunque tenga que pisar tierra firme. Desde hoy mi vida será como yo la anhelo.